Archivos Luiscor: Agosto 2008
El diario contenía una receta de pulpo a la gallega de un personaje conocido como “El minimalista”, quien se ha entregado a la cruzada de demostrar lo simple que es cocinar. En este caso, parecía decir: es simple, aunque sea algo tan asqueroso para ustedes como un pulpo. Pero eso no era todo, pues al lado había otra nota, de un columnista conocido como “El cocinero curioso”, quien buscaba descubrir, científicamente, como ablandar un pulpo. Es decir, para develar los misterios, que es como terminar con la magia.
No sé por qué hago esto. Los blogs en estos días pueden armarse en unos pocos minutos, lo difícil es mantenerlos. En todo caso ahora cometo la irracionalidad de iniciar otro blog más. Y comienzo por este principio, para recordarme que este era un proyecto de escritura mil veces postergado, uno que ahora ha perdido un poco de definición pero tal vez la recupere, y que de lo contrario correrá el mismo desatino de autosuicidarse en la desactualización y la paralización, tan frecuentes en nuestro cibermundo.
Tal vez resulte evidente, pero en cocina soy un amateur aficionado. Desde los tiempos en que la abuela Berta me proponía ayudarla mientras contaba de sus menjunjes. Como gastronauta defiendo la diversidad, tropiezo con los fuegos de artificio. Tengo poca paciencia para la sofisticación y las modas. Recetas no, preparaciones si. Los mercados me encantan. Y los utensilios también. Los ingredientes, la historia, los secretos. Culinaria, restauración. Geopolítica, alimentos, y alimentación de los pueblos. Literatura y arte. No combino los vinos según y como. Adoro la vida en la cocina como sede del fuego, del hogar (aunque no sea la mía).
En los últimos tiempos está de moda vapulear a los humanos. Algunos dicen que el planeta estaría mejor sin nosotros. Depredamos, matamos. Estamos en celo todo el año y tenemos sexo por placer. Talamos, fabricamos máquinas infernales, especulamos, producimos toneladas de desechos incluyendo los propios. En fin, la lista es infinita. Y eso que ni siquiera había mencionado el cambio climático. Además somos demasiados, y algunos comemos demasiado. Otros muchos pasan hambre. Por si fuera poco: en general…¡omnívoros! Por cierto, los humanos cocinan. ¿Desde cuando? Pues desde el principio, creo.
Luis Córdova, una tarde limeña
(Nota: en las primeras publicaciones rescataré algunos artículos perdidos por allí, por si se notan duplicaciones. Este sitio tendrá un espejo en http://raramente.bligoo.com/)